
Dado que incluimos un apartado específico para el análisis del texto “introducción al narcisismo” de Freud, no vamos a incluir nuevamente como el psicoanálisis freudiano aborda el concepto de narcisismo, nos centraremos en cambio, en revisar la propuesta de Kohut y de Kernberg en relación con el concepto.
En las últimas dos décadas, las formulaciones de la personalidad narcisista de Kohut y Kernberg se han convertido en los modelos dominantes.
Kohut, a partir de la observación empática de sus pacientes, intuyó la existencia de una perturbación caracterológica hasta entonces no descripta, a la que llamó trastorno narcisista de la personalidad. Consideró que este síndrome es distinguible clínicamente de las neurosis clásicas y que, como veremos más adelante, una de sus características principales es el tipo de transferencia que establecen estos pacientes. Los analizados tendían a percibir al analista como una parte de su propio cuerpo o como una imagen especular de si mismo. Kohut sugirió que estos enfermos desarrollan una transferencia narcisista, lo que le hizo pensar que' el narcisismo no constituye sólo una etapa del desarrollo de la libido que es reemplazada más tarde por el amor objetal, sino que coexiste con éste a lo largo de toda la vida.
Kohut creía que los síntomas del narcisismo se entienden a partir de frustraciones tempranas e intensas de las necesidades evolutivas del sujeto. De esta manera, la vulnerabilidad narcisista se piensa desde fallas vinculares debido a las cuales el cuidador no pudo cumplir para el niño la función de sustentar su sí-mismo apoyando y celebrando las manifestaciones del infante. Cuando no llegan respuestas de los padres o cuidadores (un déficit empático), el narcisista es propenso a la fragmentación del yo (lesión narcisista).
Lo anterior, es explicado, por los autores Rosenvald, Mabel Graciela y Antón, Sara., en su documento “Acerca del Narcisismo: Winnicott y Kohut”:
“Kohut considera que el niño al nacer inviste a sus primeros objetos con catexias narcisistas, perdiendo de esta manera el narcisismo la condición anobjetal postulada por Freud. Estos objetos, que el autor denomina “objetos- self” son objetos externos y están representados fundamentalmente por los padres y sus funciones. Como el niño en el momento de su nacimiento no posee estrictamente hablando un self, éste se irá constituyendo a partir de las respuestas empáticas de estos “objetos- self”. Si esto no ocurre el niño responderá con “furia o rabia narcisista”, la cual no depende de la organización del yo total (todavía inexistente) sino de una matriz narcisística originaria. A través del proceso de “internalización transmutativa” el niño irá constituyendo su propio self a partir de la incorporación de las funciones de dichos objetos. Si dichas funciones logran relejarlo y le permiten una fusión idealizadora el self podrá constituirse y desarrollarse sobre una base segura. Por el contrario, cuando esto no sucede el self sufrirá perturbaciones en su desarrollo y continuidad, siendo su consecuencia las perturbaciones del narcisismo o “trastornos narcisistas”. El narcisismo entonces para Kohut, madura y sufre transformaciones a lo largo del desarrollo, por lo cual no desaparece en las relaciones objetales adultas, perdiendo de este modo la categoría de fase o etapa libidinal postulada por Freud. Dicha extensión implica considerar la persistencia del narcisismo a lo largo de toda la vida de un individuo. Pensado de esta manera el narcisismo debe sufrir transformaciones y no desaparecer o conformarse con cargar el ideal del yo. El resultado de dichas transformaciones se verá relejado en la adquisición de distintas aptitudes y capacidades que hacen a la esencia misma de la vida humana, por lo cual dice Kohut: “(...) deben evaluarse no sólo como transformaciones del narcisismo sino más bien como logros del yo y aptitudes y logros de la personalidad” (6) (P. 385)”.
En su libro Análisis del self (1971) Kohut menciona algunos síntomas que se presentan con cierta regularidad en los pacientes narcisistas: 1) en la esfera sexual, fantasías perversas, pérdida de interés en el sexo; 2) en la esfera social, inhibiciones en el trabajo, incapacidad para formar y conservar relaciones significativas, actividades delictivas; 3) en sus rasgos de personalidad manifiesta, pérdida de humor, pérdida de empatía respecto a las necesidades y sentimientos de los demás, pérdida del sentido de la proporción, tendencia a los ataques de ira incontrolada, mentira patológica; 4) en la esfera psicológica, preocupaciones hipocondríacas sobre la salud física y psíquica, perturbaciones vegetativas en diversas áreas orgánicas (pág. 35).
A diferencia de Kohut, que trabajó con profesionales de alto funcionamiento en psicoanálisis, Kernberg basó su conceptualización de la patología narcisista en su trabajo con pacientes hospitalizados y ambulatorios. Él ve la grandiosidad y la explotación del narcisista como evidencia de rabia oral, que cree que resulta de la privación emocional causada por una indiferente y encubierta figura materna. Al mismo tiempo, algunos atributos, talentos o roles únicos le dan al niño la sensación de ser especial, lo que proporciona una válvula de escape emocional en un mundo de percepción de amenaza o indiferencia. Por lo tanto, la grandiosidad y el derecho protegen a un "yo real" que se "separa", es decir, fuera de la conciencia.
Para Kernberg, el yo real contiene sentimientos fuertes pero inconscientes de envidia, privación, miedo y rabia.
Kernberg, describe al narcisista en su libro “Desordenes Fronterizos y Narcisismo Patológico” así:
“Existe un grupo de pacientes cuyo principal problema radica en un desequilibrio de su autoapreciaci6n relacionado con perturbaciones específicas de sus vínculos objetales y a quienes se podría ver como un cultivo casi puro de narcisismo patológico. Es para estos pacientes que reservaría la denominación de personalidades narcisistas. En un plano superficial, no exhiben desórdenes serios de conducta; su comportamiento social suele ser satisfactorio y el control sobre sus impulsos es en general más eficaz que en las personalidades infantiles.
Las interacciones de estos pacientes con otras personas están referidas a sí mismos en medida inusual; sienten gran necesidad de ser amados y admirados y presentan una curiosa contradicción entre un concepto muy elevado de sí mismos y una desmedida necesidad de homenaje por parte de los demás. Su vida emocional carece de hondura; experimentan escasa empatía hacia los sentimientos de otras personas; disfrutan poco de la vida, más allá del tributo que reciben de los demás y de sus propias fantasías grandiosas; caen en el desasosiego y el hastío cuando el brillo externo se desvanece y no encuentran nuevas fuentes para alimentar su autoestima. Sienten envidia hacia los demás; tienden a idealizar a las personas de quienes esperan una gratificaci6n de su narcisismo y a desvalorizar y despreciar a aquellos de quienes ya nada esperan (muchas veces sus antiguos ídolos). En general, sus relaciones con otras personas son netamente explotadoras y a veces parasitarias. Es como si sintieran tener derecho a controlar y poseer a los demás y a explotarlos sin culpa; detrás de una fachada de encanto y simpatía se llega a percibir su naturaleza fría y despiadada. La gran necesidad de estos pacientes de recibir el tributo y la adoración de los demás lleva muchas veces a decir que dependen de otras personas, pero en un nivel más profundo son incapaces de depender verdaderamente de nadie debido a la desconfianza y el desprecio que sienten hacia los demás.”
Finalmente, Kernberg considera que la estructura defensiva del narcisista es notablemente similar a la del límite, diferenciándose de los dos sobre la base de su yo grandioso integrado pero patológico. “La indagación analítica revela a menudo que su comportamiento altivo, grandioso y controlador es una defensa contra rasgos paranoides vinculados por la proyección de la rabia oral, componente esencial de su psicopatología. En un plano superficial, se observa en estos pacientes una notable carencia de relaciones objetales; en un nivel más profundo, sus interacciones reflejan relaciones objetales internalizadas muy intensas, primitivas y de naturaleza atemorizante, y su incapacidad de depender de sus objetos buenos intemalizados.”
Bibliografia:
Q&A
¿Si evidencias alguno de los indicios de una personalidad narcisista, elegirías un tratamiento con un psicólogo que aplique el enfoque psicodinámico? ¿Porqué?. Cuentame tus percepciones.