01 Apr
Análisis del trastorno narcisista de la personalidad desde la mirada psicoanálitica freudiana.

Análisis del trastorno narcisista de la personalidad desde la mirada psicoanálitica freudiana.


Freud aborda el concepto de narcisismo en el texto “introducción al narcisismo” escrito en 1914. Freud, plantea el narcisismo como un estado en el que la libido que ha investido a los objetos regresa al yo, extrayendo su energía psíquica de éstos y ubicándola en el yo, el exceso de la energía en el yo ha surgido como consecuencia de retraimiento de la energía puesta en los objetos. Para esto distingue dos tipos de narcisismos, un narcisismo primario y un narcisismo secundario, el narcisismo primario es de carácter natural y surge antes de la constitución del yo, donde el cuerpo se satisface mediante un autoerotismo, es decir, la energía se ha volcado al propio cuerpo. Posteriormente, en un proceso natural, y a medida que se da la conformación del yo, esta energía se ubica en el yo y pasan los objetos a ser envestidos, esto es, a ser esta energía reasignada a los objetos, planteando una energía que se ubica en el yo y otra energía que ha envestido a los objetos. El narcisismo secundario, surge cuando la energía que enviste a los objetos se recoge en el yo, es decir, pasa un proceso inverso, frente al que ocurre en la conformación del yo, los objetos son desprovistos de la energía psíquica asignada y esta se reasigna nuevamente al yo, generando un estado narcisista, es decir, un exceso de energía yoica.

Considerando el resumen ejecutivo anterior, vamos a desarrollar los conceptos que Freud introduce en el texto de manera más detallada y enfática. Iniciemos:

El texto se desarrolla en dos partes: la primera parte es una reflexión sobre la palabra narcisismo y la segunda una caracterización del narcisismo a partir de la retracción de la libido al yo.

En relación con la reflexiona del concepto “narcisismo” Freud hace uso de diferentes medios: definiciones de terceros, como referencia al uso que se ha hecho del concepto para describir una perversión; tipologías observadas en la experiencia clínica: en aquellos en los que su elección de objeto sexual son personas de su mismo sexo hasta en los que padecen las neurosis de transferencias, y en las parafrenias, y finalmente, las aportaciones de la observación sobre la vida anímica de los niños y de los pueblos primitivos.

Con relación al uso del término dado por terceros introduce:

“El término narcisismo, proviene de la descripción clínica y fue acogido por Näcke en 1899 para designar aquella conducta por la cual cada individuo da a su cuerpo propio un trato parecido al que daría al cuerpo de un objeto sexual; vale decir, la mira con complacencia sexual, lo acaricia, lo mima, hasta que gracias a estos manejos alcanza la satisfacción plena. En este cuadro, cabalmente desarrollado, el narcisismo cobra el significado de una perversión que ha absorbido toda la vida sexual de la persona.”[1]

Con relación a los rasgos aislados de la conducta narcisista que aparecen en personas aquejadas por otras perturbaciones:

- Según Sadger, entre los homosexuales, se toman a sí mismos como objeto sexual, parten del narcisismo y buscan jóvenes que se le parezcan para poder amarlos como su madre los amó a ellos. 

- Surgió la conjetura de que una colocación de la libido definible como narcisismo podría entrar y reclamar su sitio dentro del desarrollo sexual regular del hombre.

 - En los que padecen neurosis de transferencias “aparece como si una conducta narcisista de esa índole constituyera en ellos una de las barreras con que se chocaba en el intento de mejorar su estado.”[2]

Con relación a las parafrenias, plantea que éstas tienen dos rasgos fundamentales de carácter: (a) el delirio de grandeza y (b) el entrañamiento de su interés respecto del mundo exterior (personas y cosas). Esto último, los vuelve incurables. Freud, contrasta a las parafrenias con el histérico y el neurótico obsesivo, planteando que si bien éstos han resignado el vinculo con la realidad, no han cancelado el vínculo erótico con personas y cosas, lo conservan en la fantasía. Estos estados los denomina introversión. 

Con relación a las observaciones y concepciones sobre la vida anímica de los niños y los pueblos primitivos, se presentan rasgos, que, si se presentaran aislados, podrían asociarse al delirio de grandeza:

  • Una sobreestimación del poder de sus deseos y de sus actos psíquicos;
  • La “omnipotencia de los pensamientos”;
  • Una fe en la virtud ensalmadora de las palabras; y
  • Y una técnica dirigida al mundo exterior, la “magia”, que aparece como una aplicación consecuente de las premisas de la manía de grandeza.

Freud, parte de la patología para postular la idea de narcisismo y teóricamente sugiere que el narcisismo refleja la libido que ha sido retirada o sustraída del mundo exterior y que ha sido redirigida o conducida al yo[3], lo que nos permite inferir que el narcisismo surge de la retirada de la libido puesta en los objetos. Esto nos permite plantear que la concepción del narcisismo de Freud es una concepción económica de la libido, entendiendo libido como energía psíquica y como lo indica Nasio en su libro “Enseñanza de los 7 conceptos cruciales del psicoanálisis": “energía sexual que parte del cuerpo e inviste a los objetos". Se plantea así una operación de trade-off entre la libido puesta en los objetos y la energía puesta en el yo, siendo el incremento de una el detrimento de la otra, planteando una oposición entre la libido yoica y la libido de objeto y ubicando al narcisismo en un exceso de libido yoica; y además, ubicando al yo como una gran estación de tránsito de la libido, desde donde ésta es enviada o redirigida hacia los objetos. Freud, plantea así una diferenciación en la libido de acuerdo a su localización: si está en el yo es libido yoica o narcisista, si está en el objeto es libido objetal. 

El narcisismo nace por replegamiento de las investiduras de objeto como un narcisismo secundario que se edifica sobre la base del narcisismo primario. Para comprender lo anterior, Freud introduce el concepto de narcisismo primario y segundario.

Nasio, nos explicita de manera sencilla como define Freud el narcicismo primario: 

“Define el narcisismo primario como un estado que no se puede observar de modo directo pero cuya hipótesis hay que plantear por un razonamiento deductivo. En un principio no existe una unidad comparable al yo, éste sólo se desarrolla de modo progresivo. El primer modo de satisfacción de la libido sería el autoerotismo, es decir, el placer que un órgano obtiene de sí mismo; las pulsiones parciales buscan, independientemente una de la otra satisfacer en el propio cuerpo. Este es, para Freud, el tipo de satisfacción que caracteriza al narcisismo primario, cuando el yo en tanto tal aún no se constituyó. En ese entonces, los objetos investidos por las pulsiones son las propias partes del cuerpo.”[4]  

El narcisismo primario es pues un estado primitivo, que se caracteriza por la ausencia de total relación con el ambiente, por una indiferenciación entre el yo y el ello. El narcisismo designa un estado precoz en el que el niño catectiza toda su libido sobre el mismo. Con narcisismo primario se hace referencia al primer narcisismo. A partir de esta carga libidinal el yo puede investir a los objetos.

Freud, introduce el segundo concepto, cuando señala que el yo empieza a investir a los objetos con la libido, cuando hay una transformación entre la libido yoica en la libido de objeto. En términos de Nasio: 

“Situemos ahora el narcisismo secundario, que corresponde al narcisismo del yo; para que se constituya el narcisismo secundario es preciso que se produzca un movimiento por el cual el investimento de los objetos retorna e inviste al yo. Por lo tanto, el pasaje al narcisismo secundario supone dos movimientos […] (a) según Freud, el sujeto concentra sobre un objeto sus pulsiones sexuales parciales “que hasta entonces actuaban bajo el modo autoerótico”; la libido inviste el objeto, mientras la primacía de las zonas genitales aún no se ha instaurado, (b) más tarde estos investimentos retornar sobre el yo. La libido entonces, toma al yo como objeto”[5] 

Con narcisismo secundario designa ese mismo estado cuando reaparece por el retorno al yo de las investiduras de objeto, es decir, designa una vuelta sobre el yo de la libido, retirada de sus catexis objetales. “La libido retirada al mundo exterior ha sido aportada al yo, de manera que aparece una actitud que podemos denominar narcisismo. Pero el delirio de grandeza en sí no es creado de la nada; como sabemos, por el contrario, es la amplificación y la manifestación más clara de un estado que ya había existido antes. Nos vemos entonces llevados a concebir como un estado secundario, construido sobre la base de un narcisismo primario oscurecido por múltiples influencias, a este narcisismo que ha aparecido reintroduciendo las investiduras de objeto”[6]. 

 La retirada de la libido del objeto de vuelta al yo, es decir, el yo convirtiéndose en el objeto de amor, representa, según Freud, el estado de "neurosis narcisista".

 Posteriormente, Freud, en su texto de 1931 “tipos libidinales”, plantea el tipo libidinal narcisista como: 

“El interés principal se dirige a la autoconservación, muestra independencia y escaso amedrentamiento. El yo dispone de una elevada medida de agresión, que se da a conocer también en su prontitud para la actividad; en la vida amorosa se prefiere el amar al ser-amado. Los hombres de este tipo se imponen a los otros como “personalidades”, son en particular aptos para servir de apoyo a los demás, para asumir el papel de conductores, dar nuevas incitaciones al desarrollo cultural o menoscabar lo establecido.” [7]

Freud describe que este tipo de personalidad narcisista tiene una falta de tensión entre el ego y el superyó. Por su libidinal desapego de los objetos y del mundo exterior Freud creía que las personalidades narcisistas eran incapaces de formar una relación de transferencia y, por lo tanto, incapaces de beneficiarse de un tratamiento psicoanalítico.

  

Q&A

¿Si evidencias alguno de los indicios de una personalidad narcisista, elegirías un tratamiento con un psicólogo que aplique el enfoque psicoanálitico? ¿Porqué?. Cuentame tus percepciones.



[1] S. Freud, Obras completas, Buenos Aires, Amorrortu, 1914, vol. 14, pág. 71).

[2] Ibid. Pp. 71.

[3] Ibid. Pp. 72.

[4] Nasio. Juan David, Obras. Enseñanza de 7 conceptuales cruciales de psicoanálisis, Gedisa Editorial, pág. 65).

[5] Ibid. Pp. 66.

[6] S. Freud, Obras completas, Buenos Aires, Amorrortu, 1914, vol. 14, pág. 75).

[7] S. Freud, Obras completas, Buenos Aires, Amorrortu, 1914, vol. 21, pág. 220).

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