
La referencia al mito griego de Narciso evoca el amor orientado a la imagen de uno mismo. El mito griego de Narciso contado por Ovidio en el libro de Robin Hard, El gran libro de la mitología griega:
“Para evitar que sus compañeras ninfas fueran capturadas por Hera mientras coqueteaban con Zeus en las montañas, Eco solía distraerla con un constante ruido de conversaciones hasta que lograban escapar. Cuando Hera se dio cuenta de que la habían engañado, redujo la capacidad de habla de Eco, de modo que la ninfa ya no fuera capaz de expresar ningún pensamiento propio, sino que tan sólo podía repetir las últimas palabras que otros dijeran. Mientras estaba sujeta a esta limitación, se enamoró de un joven llamado Narciso, un hijo del dios-río Cefiso y de la ninfa Leiriope. Le siguió en secreto y finalmente se las ideó para encontrarse con él, pero él la rechazó cuando ella intentó abrazarlo, ya que era frío por naturaleza y ella había estado viviendo sola en los bosques desde antaño. Debido a su intenso amor, fue poco a poco mermando hasta que no quedó de ella más que sus huesos y su voz. Cuando sus huesos se volvieron de piedra, se convirtió sólo en una voz que respondía.
Dado que Narciso había rechazado a infinidad de admiradores, tanto masculinos como femeninos, uno de ellos rogó que él mismo sufriera una pasión no correspondida. Un día se reclinó en una laguna boscosa para beber agua, entonces se enamoró de su propio reflejo y se quedó para siempre en ese lugar, incapaz de separarse de allí, hasta que murió de agotamiento y de deseo insatisfecho. Eco fue testigo de esa pasión desesperada y era ella la que le devolvía el eco de sus suspiros y lamentos. Incluso en el infierno, al menos según Ovidio, continúa contemplando su reflejo en la laguna Estigia. Le lloraron las ninfas de los bosques en el mundo de arriba y cuando su cuerpo iba a ser incinerado, desapareció y en su lugar surgió un narciso.”[1]
Michelangelo Merisi da Caravaggio nació en Milán, el 29 de septiembre de 1571 y falleció en Porto Ércole el 18 de julio de 1610) fue un pintor italiano activo en Roma, Nápoles, Malta y Sicilia entre 1593 y 1610. Es considerado como el primer gran exponente de la pintura del Barroco.
En el siguiente enlace se introduce a la vida del pintor y explica su obra con énfasis en tres de sus pinturas más representativas:

La pintura denominada “Narciso” es el último cuadro de la segunda etapa de Caravaggio, que data de 1597-1599 (122 x 92 cm) y se conserva en Roma. Este cuadro es la representación más famosa del vanidoso joven enamorado de sí mismo que muere ahogado, pero es convertido en una flor, de acuerdo con la mitología griega. El modelo tiene una complexión mediana y es bastante atractivo.
Caravaggio ilustra el evento en el que Narciso, hermoso joven de la mitología griega, está próximo a caer al agua tras hipnotizarse con su propio reflejo. La pintura refleja el hermoso joven inclinándose ante su reflejo en el agua, que presenta cierta distorsión, Narciso no solo contempla su propia imagen, sino que está fascinado por ésta. Este escenario de cautivación, sumado al dramatismo que añade las tonalidades negras y blancas como colores protagónicos, y el habilidoso juego de sobras, nos trasmiten un tinte nostálgico en tan intima comunión. Para el observador que es conocedor del fatídico final, se añora la presencia de la razón, que le posibilitaría al joven su retirada y la renuncia a su hermoso reflejo, esto es, desprenderse del intenso enamoramiento con su yo y dirigirse con fines al mundo, al otro y a los objetos, y así, como Narciso tendría la posibilidad de observar el sol un día más, así también el sujeto que padece de una patología narcisista, podría separarse de su propia imagen-self y propiciar una vida más sana y funcional.
[1] Hard, Robin, El gran libro de la mitología griega, pág. 289).